Mucho gusto
Vino y música. Capítulo 4. Otros géneros
Mucho gusto, el blog de Spira, vino de calidad de Granada, llega a su cuarto y último capítulo de análisis de la relación entre el vino y la música.

Vino y música. Capítulo 4. Otros géneros

Termina el mes de agosto y con él acaba también este conjunto de artículos con el que Mucho gusto, el blog de Spira, vino de calidad de Granada, ha querido documentar, aunque de forma superficial, la amplia relación entre el vino y la música.

Ocurre con muchas materias que, conforme profundiza en ellas, el investigador se va percatando paulatinamente de que el campo es más y más grande, y al final llega al punto de verse obligado a reconocer que es inabarcable. Esta recopilación no hace más que rascar en la superficie, como la que en su día hicimos sobre el vino y la literatura. Pero si sirve de punto de partida para que otros se adentren en estos terrenos, daremos todo lo escrito por bien empleado.

El vino está presente en todos los géneros musicales. Se le evoca cuando uno quiere exaltar la amistad, el compañerismo, lo bien que se siente uno al beberlo o, simplemente, cuando está pasado de revoluciones. Valgan como ejemplos de esto último la coplilla que habla de «botas empinás» y resuelve que «al que no le guste el vino es un animal»; o bien esa otra que resalta que «el vino que tiene Asunción, ni es tinto ni es blanco ni tiene color».

Ni rastro de lírica. Sí se puede encontrar, en cambio, en el inmortal brindis de La Traviata, de Giuseppe Verdi. Sus protagonistas, ahí, se ponen finos y abogan por beber «alegremente de este vaso resplandeciente de belleza. Que la hora efímera se embriague de deleite. Bebamos el dulce estremecimiento que el amor despierta. Bebamos porque el vino avivará los besos del amor».

El vino también despierta la añoranza. Bien lo sabe José Vélez, cantante canario que en su día representó a España en Eurovisión y que gozó de gran popularidad en nuestro país y, sobre todo, en la América de habla hispana. Vendió millones de discos y uno de sus mayores éxitos fue Vino Griego, en el que el protagonista entra en una taberna y allí un paisano le invita a brindar y le anuncia que después entonará «viejas canciones que nos hacen soñar con el momento de volver al hogar». Es un aviso o una amenaza, según se mire.

José Vélez podría encuadrarse en el estilo que dieron en llamar música ligera, del que, nadie lo duda, uno de sus mayores exponentes es Julio Iglesias. Sí, el mismo que en su día grabó Soy un truhán, soy un señor, donde dejó esto bien sentado: «Me gustan las mujeres, me gusta el vino. Y si tengo que olvidarlas, bebo y olvido». Porque sí, porque para eso es un truhán.

Ese punto canalla (y orgulloso de serlo) también lo exhibía en cierto modo Francisco, artista con el que España ganó dos veces el festival internacional de la OTI. En su canción Latino, el hombre decía de sí mismo que tenía «el sabor de una copa de vino», que era «mitad señor, mitad correcaminos» (lo cual suena mejor que truhán) y también «algo poeta y forjador de sueños».

Después están los cantautores, y no tendría perdón hablar de ellos y omitir la figura de Joan Manuel Serrat, que no sólo es un gran aficionado a los vinos sino que además los hace. Su Mas Perinet tiene bien ganada fama.

Sólo por ese motivo podría figurar en esta lista, pero ya que estamos, incluiremos su canción Tus cartas son un vino, con estrofas tan logradas como ésta: «Tus cartas son un vino que me trastorna y son el único alimento para mi corazón. Aunque bajo la tierra mi cuerpo amante esté, escríbeme paloma, que yo te escribiré».

En I will drink the wine (Beberé el vino), editada en 1970, el inconmensurable Frank Sinatra parece un hombre al que por fin le ha sido concedido el don de la serenidad. «Voy a beber el vino, voy a tomarme mi tiempo y creer en un mundo que es mío«, canta. Estupendamente, como siempre.

Más triste parece Dean Martin, su viejo compinche en el Rat Pack, quien a su fama de excelente crooner y buen actor unió su legendaria querencia por el martini. A lo mejor no es casualidad que en uno de sus mejores papeles interpretara a un borrachín sentimental. Como lo era el protagonista de su canción Little ole wine drinker me, algo traducible por viejo bebedor de vino.

Tal como la pinta, su situación es regular tirando a mala. «Sentado en un bar de Chicago, con un corazón roto y una mujer en mi mente, voy a poner música en la máquina y me llevará de vuelta a Tennessee. Y cuando pregunten quién es el tonto que está en la esquina, qué voy a decir salvo que soy un viejo bebedor de vino».

Hasta aquí da de sí la recopilación, o al menos por parte de este bloguero. Quien lo desee puede hacer sus aportaciones, que serán bien recibidas. Cambiaremos de tema en septiembre, un mes en el que, recordamos, continúa en vigor la promoción de verano de Spira: una caja por 48 euros y, al adquirirla, la participación automática en un sorteo de otra caja gratis. Suerte y salud, amigos.

Fotografía: www.elasombrario.com

 

 

 

 

Comparte:

2 pensamientos sobre “Vino y música. Capítulo 4. Otros géneros

    1. Spira Autor del artículo

      Muchas gracias por las aportaciones. Excluir al Metal no ha sido cuestión de gustos. De haber sido ese el criterio, algunas cosas que sí fueron incluidas se habrían quedado fuera con total seguridad. Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>