Mucho gusto
Vino y cine (III)
Cartel de Entre copas, dirigida por Alexander Payne en 2004

Vino y cine (III)

Mucho gusto, el blog de Spira y Marqués de Casa-Pardiñas, vinos de calidad de Granada, pone esta semana punto final a la trilogía de artículos en los que ha abordado la relación entre el mundo del vino y el del cine. Y lo hace hablando de una película en la que el vino no es ya un bonito adorno para la trama, sino parte fundamental de la misma. Una cinta que habla sobre amor, desamor y vino, mucho vino, que tiene como título original Sideways (lo que vendría a significar De lado o Al lado) pero que aquí se tradujo como Entre copas.

Dirigida por Alexander Payne en el año 2004, Entre copas podría encuadrarse en el género que se conoce como comedia dramática. Miles, interpretado por el actor Paul Giamatti, es un aspirante a escritor que no lleva nada bien su divorcio. Jack (Thomas Haden Church) es su amigo del alma, su compañero en la Universidad. Juntos comparten en el condado de Santa Ynez, en California, la que será la última semana de Jack como soltero. Miles quiere que para ambos sean unos días especiales, en los que jueguen al golf, coman muy bien y beban aún mejor, porque Miles, por encima de todo, es un entusiasta del vino.

En ese viaje conocen a dos mujeres. Una se llama Maya (Virginia Madsen) y es camarera. La otra es Stephanie (Sandra Oh) y trabaja en un viñedo.Las dos también son muy aficionadas al vino y así, entre copas, surgen relaciones sentimentales entre las dos parejas, engaños, discusiones y reconciliaciones.

No es objetivo de este blog contar el argumento entero, y menos aún revelar su final. La recomendamos porque está francamente bien, porque tiene un guión muy trabajado (algo que la Academia de Hollywood premió con un Oscar), unas muy logradas interpretaciones y, si vamos al vino, un montón de secuencias en la que es el protagonista absoluto. Uno termina de verla y le entran ganas de servirse una copa, palabra.

Por ejemplo, de pinot noir, la variedad preferida de Miles. “Sólo cuando alguien se ha tomado el tiempo de comprender realmente su potencial puede el pinot ser percibido en su máxima expresión. Y cuando esto pasa, sus sabores son los más difíciles de olvidar. Brillantes, suaves y los más excitantes del planeta”, explica.

Pero no de merlot, uva que odia profundamente y considera una bebida únicamente consumible por los turistas que no tienen ni idea. Jack le intenta convencer con argumentos bastante sólidos, pero ni por esas. “Escucha, Miles: esas chicas quieren montárselo con nosotros. Y si quieren tomar merlot, tomaremos merlot”, le dice, para obtener esta contundente respuesta: “No. Si alguien pide merlot, me voy. No pienso tomar el maldito merlot”.

Lo más sorprendente de todo es que, debido al éxito de la película, en los meses siguientes se incrementaron las ventas de pinot noir y arreciaron las críticas contra los vinos de la uva merlot. También hubo un aumento de visitantes en las bodegas del Napa, donde se desarrolla la película. Para que luego digan que el cine no influye.

Hay momentos divertidos, como cuando Miles intenta que su amigo aprecie los miles de matices de lo que están saboreando y, al cabo de un rato de explicaciones, se da cuenta de que algo está fallando, que el otro no está pillando nada, así que le mira fijamente, se percata de un detalle y le pregunta: “Jack, ¿estás comiendo chicle?”.

También hay espacio para la tristeza, subrayada con vino. Especialmente cuando Miles se entera de que su ex mujer, de la que sigue enamorado, se ha vuelto a casar. Su reacción es ir a un restaurante de comida rápida y atiborrarse de cosas grasientas que acompaña con una bebida que se sirve en un vaso de papel. La bebida no es otra que un Chateau Cheval Blanc de 1961, el tinto que, según había confesado días antes, era el mejor de su colección particular. El sibarita ve cómo se estrellan sus sueños (su última novela, por añadidura, ha vuelto a ser rechazada por una editorial) y decide que ha llegado la hora de descender al último escalón. Pero conservando un poquito de clase.

Si les gusta el vino, les encantará Entre copas. Si no, probablemente también porque, por resumirlo de manera breve y simple, está muy bien.

Cerramos ciclo. En septiembre, nuevas historias, pero no de cine. Esperamos que hayan disfrutado con esta trilogía. Mucho gusto.

 

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