Mucho gusto
Un Spira pide otro
El blog de Spira, vino de calidad de Granada, aborda la relación de fidelidad que se establece entre nuestro tinto y quienes lo prueban por primera vez.

Un Spira pide otro

La foto nos la brinda (y nunca mejor dicho) un amigo gallego, concretamente de La Coruña. Se trata de un fiel seguidor de este blog de Spira, vino de calidad de Granada, y más fiel aún a nuestro tinto, que conoció en una visita a estas tierras.

La imagen está acompañada por un texto breve pero que evoca un montón de cosas: “La última”. Es la botella que le queda en casa y ahí está, como artista invitada de una velada que presumimos pasará en buena compañía. La visión de la botella y las copas vacías, esperando ser colmadas, tiene un algo de simbólico, de ritual. Expresa una mezcla de alegría y tristeza, por decirlo de algún modo. Tristeza porque después de esa ya no queda ninguna, pero alegría porque esa que hay se va a disfrutar y porque, al fin y al cabo, reponer es tan fácil como proponérselo.

Nos ha pasado bastantes veces en este año de vida del blog (ahora ya sí es oficial: hoy este Mucho gusto cumple un año), que seguidores y amigos nos hayan comentado que fueron a tal fiesta, aniversario o reunión familiar y que el Spira triunfó por todo lo alto. Que llegó a convertirse en el protagonista de la jornada, de hecho. Que su personalidad cautivó a todos los que lo probaron. Que fue objeto de un montón de comentarios, a cual más halagador.

Son los mismos seguidores y amigos que, a la vista del éxito, repiten de mil amores. Hacen otro pedido y se relamen esperando la ocasión propicia para descorchar de nuevo una botella, algo que, por lo demás, también es tan fácil como proponérselo.

Y no sólo eso: también corren la voz. Porque las buenas noticias hay que hacerlas circular, porque una cosa es que no se quiera desvelar el paradero exacto de una cala recóndita, no sea que se llene de gente y pierda su encanto, y otra quedarse para sí, como si fuera un secreto, la sensación de profundo bienestar que le ha dejado un vino fuera de lo común. No, eso es mejor compartirlo. Que tu vino sea el de tus amigos, ésa es la verdadera satisfacción.

Y la nuestra, que eso se produzca. Tras este año de vida estamos orgullosos de muchas cosas, pero especialmente de haber encontrado un público fiel, agradecido y hasta entusiasta. Observar el buen recibimiento que el Spira ha tenido en lugares como Torrox, Vélez Málaga, Torre del Mar, Córdoba, Sevilla o Málaga nos deja casi sin palabras. Ser testigo directo de lo altísimo que dejó el pabellón en una boda en Algeciras con casi 300 comensales, también. Podríamos seguir poniendo ejemplos, pero con éstos basta.

Y qué decir de lo bien que sienta que te lleguen piropos hasta del extranjero, de amigos a los que por alguna vía les ha llegado el vino y han sabido apreciar sus cualidades. Personas, en su mayoría entendidas en la materia, que dicen con total sinceridad que el Spira es un tinto perfectamente capaz de pelear con los mejores, de jugar en las grandes ligas. La española, la italiana, la australiana, la francesa…

Sabemos que es imposible que algo guste absolutamente a todo el mundo. Nos consta que también hay personas que, por lo que sea, no ha terminado de encontrarle el punto al Spira. Podríamos poner parches, decir que quizás no lo probaron en las mejores circunstancias, que el vino no reposó lo suficiente como para que se expresara del todo, que la temperatura o la copa a lo mejor no eran las adecuadas, que nunca se puede descartar que una botella entre cien salga mala. Pero serían meras excusas, y quien maneja un producto de calidad no tiene necesidad de darlas. Sobre gustos no hay nada escrito, no tenemos nada que oponer a las críticas, que aceptamos de buen grado, y lo único que podemos decir, y con orgullo, es que han sido muchos más los parabienes que las pegas. Muchísimos más.

El autor de la imagen de arriba sabe que a lo largo de este verano puede adquirir una caja de Spira a un precio realmente increíble (48 euros) y además participar en un concurso que, con un poco de suerte, le proporcionará otra caja gratis. Y como lo sabe, es probable que se apunte a hacer otro pedido. Por eso y porque disfruta de cada botella como esa última que, a la hora de escribir estas líneas, seguro que ya está vacía, como las copas que la acompañan. Él y todos los fieles al Spira (que no adictos, porque las adicciones no traen nada bueno) nos tienen aquí, a este humilde blog y a las Bodegas del Marqués de Casa-Pardiñas, para lo que les haga falta, porque su felicidad es la nuestra. Y nuestro aniversario, el suyo. Mucho gusto. Muchas gracias.

Fotografía: Luis Pérez Canalejo

 

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