Mucho gusto
Un día en la finca San Torcuato
Participantes en la visita a las bodegas Spira del pasado 14 de diciembre en Huélago (Granada)

Un día en la finca San Torcuato

No resultó tarea fácil organizar el asunto. Algunos asiduos a este blog puede que recuerden que la idea de visitar la finca San Torcuato, donde se elabora el tinto Spira, surgió cuando la última vendimia, allá por finales de septiembre. Pero es complicado casar las agendas de veinte personas que, además, proceden de lugares distintos: Algeciras, Málaga, Granada, Córdoba y Sevilla. Pero al final se logró y todo el mundo quedó satisfecho, así que cabe acordarse de ese refrán que asegura que bien está lo que bien acaba.

Ante una visita programada con antelación, tampoco podía garantizarse que la climatología iba a acompañar. Por suerte, el pasado día 14, sábado para más señas, amaneció soleado y sólo ligeramente frío, un día ideal para echar un rato en el campo, ver unas bodegas, participar en una pequeña e improvisada cata y marcharse del lugar con unas cuantas botellas adquiridas a un precio inmejorable.

Los visitantes llegaron a Huélago con puntualidad británica, cosa que es de agradecer, y en la finca fueron recibidos por Fernando López Justicia, propietario de las Bodegas del Marqués de Casa-Pardiñas. Se notó desde el principio que el ambiente iba a ser distendido porque todo cuadraba: eran invitados simpáticos, preparados, con sentido del humor y, bastantes de ellos, iniciados ya en el mundo del vino. Y cuando todos saben el terreno que pisan, la comunicación es más fácil y fluida.

El recorrido comenzó en los viñedos, donde el marqués de Casa-Pardiñas explicó por qué en Spira se ha apostado desde siempre por la calidad en lugar de la cantidad (de ahí que la separación entre una hilera de viñas y la contigua sea de más de tres metros o que los racimos no estén muy poblados, con idea de que el sol llegue a las uvas de manera uniforme) y detalles como el sistema de poda que ideó en su momento el prestigioso enólogo Josep Lluis Pérez y que aquí se adoptó por estimarse el más adecuado.

También hubo tiempo para hablar de la vendimia nocturna y sus complejidades, compensadas, eso sí, con la certeza de que así las uvas llegarán a la bodega a buena temperatura, o para mencionar otras técnicas de vinificación que a día de hoy constituyen señas de identidad de Spira, como la maceración en frío con nieve carbónica o el uso exclusivo de levaduras autóctonas para la fermentación.

Ya en la bodega, delante de la maquinaria, todas esas explicaciones adquirieron más sentido. En la gran sala, allí donde la uva empieza a convertirse en vino, lo que más llamó la atención fue precisamente que no oliera a vino en absoluto. La higiene es imprescindible ahí, no sólo en el periodo de recogida sino durante el resto del año.

Pero más interesante aún fue la tercera parada, en la cueva donde se almacenan las barricas y las botellas para el envejecimiento de los caldos. Causó auténtica admiración el vino que Fernando López Justicia dio a probar a los invitados: procede de la última cosecha, lleva sólo dos meses en barrica y, por tanto, su margen de crecimiento y mejora es enorme. En estos momentos, teóricamente, sería algo difícil de tragar, pero, para sorpresa de todos, tiene un olor y un sabor extraordinarios. Tanto el propietario de la bodega como Manuel Penela, enólogo y director técnico, han destacado que este año la cosecha ha sido muy buena y que eso es muy prometedor respecto al vino que saldrá de ahí. A juzgar por el que se cató brevemente en la visita, desde luego que lo es. “De este vino se va a hablar en toda España”, vaticinó, categórico, Fernando López Justicia. Es cuestión de tiempo saber si acertará en su pronóstico, pero hay razones de peso para pensar que sí.

No es por nada, pero la parte que más suele gustarle a los que acuden a este tipo de reuniones es la cata. Nada que reprochar, desde luego. Como era un grupo no muy numeroso, se hizo en el salón de la casa y consistió en degustar un Spira 2007 y otro de la añada de 2011, acompañando la ingesta con un notable aceite de oliva cuyo fruto también procede de la finca San Torcuato, aunque su transformación en oro líquido no se hace allí.

El Spira 2007 se reveló como el gran caldo que es: un vino diseñado para aguantar bastantes años en botella y que, en consecuencia, todavía está lejos de su declive. Conserva un brillante color cereza con ribetes bermellones, tiene aroma a fruta madura, es carnoso y destila ese sabor mineral tan característico, tan marca de la casa, que deja además al que lo degusta con la sensación de que se le llena la boca de sabores, y no de alcohol.

En cuanto al vino de 2011, lo mejor que se puede decir es que ha experimentado una mejoría impresionante en botella. Con ocasión de una cata que Spira organizó en octubre en el bar Raro de Luna, en Granada, desde este blog se observó que, aunque tenía grandes cualidades, posiblemente no había acabado aún de expresarse. Estaba, como se suele decir, algo cerrado. Estos dos meses de almacenamiento le han servido para ganar en personalidad. Tiene el toque afrutado propio del vino que no hace mucho que ha visto la luz, pero ya se le nota el carácter. Los que apostaron por él desde el principio (la Guía Peñín le dio 91 puntos basándose sólo en su pronóstico de cómo iba a evolucionar desde que llegó a la barrica) se cargan de argumentos para decir que tenían razón.

El vino fomentó la charla animada y la camaradería, como suele suceder. Es seguro que muchos se habrían quedado de buen grado a pasar en la finca el resto del día, hablando de esto y lo otro y acrecentando la amistad. Obligaciones previamente adquiridas (es lo que tiene viajar en grupo) hicieron dar por concluida la visita antes de lo que a todos les hubiera gustado. No obstante, ellos tienen la oportunidad de repetir, como todos los que no se apuntaron esta vez pueden hacerlo cuando gusten. Como se decía al principio, coordinar este tipo de cosas plantea complicaciones, pero, como ha quedado demostrado, puede hacerse. En Spira estaremos encantados de recibirles, ya lo saben.

Fotografía: Sonia Sánchez

 

 

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2 pensamientos sobre “Un día en la finca San Torcuato

    1. Spira Autor del artículo

      Como suele decir un amigo: “En un orden de prioridades, lo primero va antes”. Otra vez será, espero que pronto.

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