Mucho gusto
Spira se hace joven

Spira se hace joven

Hace sólo unas semanas que este Mucho gusto, el blog de Spira, vino de calidad de Granada, se hacía eco de una noticia feliz: la salida al mercado de nuestra añada del año 2012. Un vino que se quiso hacer más fresco, más fácil de beber, pero que seguía siendo un crianza con todas las de la ley porque, antes de ver la luz, pasó un año en nuestras barricas de roble francés y americano y otro año envejeciendo en la botella.

Pues todavía anda ese 2012 recibiendo parabienes cuando ya está disponible el Spira 2013. Un vino que, y he aquí la novedad más importante, se comercializa especificamente como un joven. En la etiqueta, la habitual de la casa, figura el año de la cosecha y, debajo de ese dato, la palabra Roble.

Porque al Spira 2013 le ha costado menos tiempo salir a la calle. En concreto, ha estado siete meses en la barrica y seis meses en botella, reposando en las cavas que las Bodegas del Marqués de Casa-Pardiñas tiene en la localidad granadina de Huélago.

La idea de hacer un joven (o un roble, como se prefiera) nació a finales de septiembre de 2013, una vez que terminó el laborioso proceso de recolección de las uvas. Fue una cosecha magnífica y sólo dos meses después, como pudo comprobar un grupo de amigos que visitó la Finca San Torcuato, el vino que reposaba en las barricas ya prometía una barbaridad.

Pero no fue la impaciencia por mostrar esa joya lo que inclinó la balanza. Más bien, la decisión de elaborar un roble se debió a que, según se ha venido notando en los últimos años, el paladar del aficionado demanda cada vez más un producto en el que predominen la frescura, los toques afrutados, el ataque brioso tan propio, por otra parte, de la juventud.

Al igual que con la añada de 2012, se optó por acortar el periodo de maceración. De esa manera, el paso de taninos del hollejo y la pepita al mosto es menor, y así se reduce el nivel de astringencia. El vino resultante es menos seco; la nota amarga, si persiste, es más sutil.

Con el Spira 2013 se da ese mismo resultado, pero por añadidura, como ha estado menos tiempo en contacto con la madera, prevalecen los aromas a fruta fresca y en su paso por boca es más lozano, más insolente. Menos intenso, también es verdad. Aunque eso no implica que sea un vino sin carácter, porque desde luego que lo tiene. A poco que uno se fije, notará que sigue presente, como en sus hermanos mayores, ese punto aterciopelado y elegante, ese regusto mineral que ha sido santo y seña de las bodegas desde su fundación.

Otra buena noticia es que carece del punto de acidez que afea a no pocos vinos de crianza corta. Lo tiene, y nosotros somos claramente partidarios de que así sea, porque entendemos que estamos hablando de tinto y no de zumo, pero lo tiene en su justa medida. Lo aporta sobre todo la uva cabernet sauvignon, presente en este coupage en la misma proporción que en años anteriores: aproximadamente un 30%, lo que la sitúa por detrás de la tempranillo (65%) y por delante de la complementaria pero necesaria merlot (5%)

Al tratarse de un joven, el Spira 2013 va a aguantar algo peor el paso de los años. No es un vino de guarda, para entendernos. Su comportamiento no es fácil de prever porque está recién nacido, como quien dice, pero es improbable que siga creciendo en botella durante cuatro o cinco años, como sí ocurre con otras añadas. Sin ir más lejos, el Spira 2009, que se puso a la venta hace más de tres, está aún en fase de expansión y puede dar más de sí. Lo que no quiere decir que uno sea mejor que el otro. Son distintos, eso es todo.

El Spira 2013 es un roble. Esto quiere decir que no debe esperarse que el año que viene salga a la calle un crianza 2013, que es lo que tocaría. Las nuestras son unas bodegas pequeñas, la producción es limitada y era cuestión de elegir. Nuestra apuesta es ésta. ¿Seguirá siendo la misma con la añada de 2014? Pues el tiempo dirá. Nosotros ya hemos demostrado que sabemos hacer un vino de crianza de auténtica categoría y podemos volver a hacerlo. Ahora queremos dejar constancia de que también somos capaces de sacar un magnífico joven, lo cual también tiene su mérito.

Pero por supuesto, el veredicto es y será siempre suyo. Estamos deseosos de conocerlo, de escuchar y leer sus comentarios, de saber qué les ha parecido y cómo ven el cambio. Si hemos dado el paso es porque sabemos que podemos hacerlo, no estamos jugando a los dados. Confiamos en que este jovencito descarado se haga un hueco a codazos entre los que le precedieron y les haga pasar tan buenos ratos como ellos. Porque de eso se trata, en definitiva.

Fotografía: Ruth Giráldez

 

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2 pensamientos sobre “Spira se hace joven

  1. Encarni

    Pues con estas notas ya tengo ganas de probarlo; los vinos jóvenes, si buenos, son muy agradecidos y menos exigentes con los paladares poco entrenados como el mío.

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