Mucho gusto
Otoño, tiempo de tinto
Una copa de vino tinto ,servida desde la botella.

Otoño, tiempo de tinto

Bajan las temperaturas, caen las primeras lluvias, empieza a oler a leña y a castañas. Y regresa el tinto, que en verano estuvo en horas bajas porque en los meses de canícula, ya se sabe, la rubia triunfa.

Eso no es un tópico, ni como los que este blog trató de desmontar en una anterior entrada ni como los dos que sugirió un atento seguidor, a saber: el blanco es para el verano y el tinto para el invierno, y el tinto ha de servirse a temperatura ambiente. Es una realidad que apuntalan diversos estudios, como el que hizo la asociación Cerveceros de España y que concluye que, en esa estación, es la bebida preferida del 60% de los españoles. El 22%, siempre según esos datos, se decanta por los refrescos y los zumos y el 10%, por el tinto de verano. En la encuesta, y esto es significativo, no aparece el vino blanco, y por supuesto tampoco el tinto.

Los consumidores argumentan que en verano prefieren tomar algo fresco, pero también que asocian el consumo del vino con la ingesta de algún alimento, como acompañamiento para una comida, mientras que la cerveza, especialmente en esos meses de calor, la pueden tomar perfectamente a palo seco.

No es cuestión de detenerse más en esto: cada uno tiene sus gustos y los números cantan. Pero el verano ha quedado atrás y el tinto vuelve por sus fueros. No tanto como hace algunos años, porque es obvio que el sector también se ha visto afectado por la crisis, pero regresa, y eso es algo que podrán corroborar bodegas, hosteleros y distribuidores.

«A nosotros en concreto no nos ha ido mal este verano, pero está claro que cuando llega el invierno vendemos mucho más vino tinto. Y si no fuera por la crisis, que está dejando a la gente en sus casas, todavía más», afirma Luisa González, una de las responsables de la taberna La Tana, que para el caso podría considerarse un barómetro bastante fiable.

Lo confirma Alfredo Cervilla, distribuidor, a través de su empresa BB Vinos, de importantes marcas de distintas denominaciones de origen en Granada y su provincia. «Por supuesto que sí, en mi caso vendo aproximadamente el triple», incide el comercial, que por lo demás puede darse con un canto en los dientes porque su volumen no ha decrecido pese al mal momento económico. «Apenas hay diferencias en ventas respecto a los dos o tres últimos años», relata.

Motivos para ese regreso hay varios, y en cierto modo guardan relación. Por un lado, como se ha apuntado al principio, con el frío ya no apetece tanto tomar bebidas frescas. El alcohol no calienta, como decía un anuncio, pero al cuerpo le sienta mejor encontrarse con algo servido a diecisiete grados de temperatura que a dos.

Además, el frío adelgaza, y eso es algo que acreditan estudios como el publicado por la Universidad de Notre Dame, en Indiana (Estados Unidos), que destaca textualmente que «hace esfumarse la grasa de los michelines». Una buena noticia para los que estén a régimen, de acuerdo, pero tampoco es cuestión de quedarse en los huesos. Para eso, y también para calentarse, cuando las temperaturas descienden es aconsejable incorporar a la dieta cosas más contundentes, con más contenido calórico. Platos de cuchara, por poner un ejemplo. Un buen entrecot con guarnición, por poner otro.

Manjares que, y creo que esta opinión la compartirán hasta algunos de los más cerveceros, piden a gritos ser acompañados por un buen tinto mejor que por cualquier otra cosa. Y, para los que cuentan las calorías,  un dato que probablemente les tranquilice: una copa de vino contiene bastantes menos que una jarra de cerveza, 87 frente a 182 y desde luego muchísimas menos que un refresco carbonatado, que es algo que ya se aproxima a la barbaridad: una lata alberga el equivalente a ocho cucharadas de azúcar. Como le dijo un doctor especialista en dietas a una chica que quería perder peso: entre una coca-cola light y una copa de vino, esto último sin dudarlo.

Así que, ya que vuelve el tinto, será cuestión de celebrarlo. Desde Spira, naturalmente, proponemos hacerlo con el nuestro. Porque es una apuesta segura, porque reúne todos los elementos de los que se ha hablado hasta ahora: puede acompañar a la perfección a platos contundentes, no tiene una excesiva graduación de alcohol que enmascare los alimentos o turbe los sentidos más de la cuenta, aporta una carga calórica adecuada y, por qué vamos a ocultarlo, está riquísimo.

Salud.

Fotografía: Jesús Ochando

 

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