Mucho gusto
Lo raro es hacerlo mal
Mucho gusto, el blog de Spira, vino de calidad de Granada, habla sobre la mala fama que siguen teniendo aún los vinos españoles por culpa de malas prácticas que aún se mantienen.

Lo raro es hacerlo mal

El encuentro se produjo en la cafetería de un hostal de Pitres, en pleno corazón de la preciosa Alpujarra. Este humilde responsable de Mucho gusto, el blog de Spira, vino de calidad de Granada, coincidió allí con un lugareño y, mientras de fondo un televisor escupía imágenes de fútbol, se inició una charla entre los dos que, al cabo de un rato, derivó en el vino de la zona.

El del pueblo lo tenía clarísimo: el mejor vino es el que procede de unas uvas que uno ha pisado con sus propios pies, de unas viñas que ha cuidado con su padre y sus hermanos, de unas barricas almacenadas en la planta baja de su casa. Nada es comparable a eso, sostenía.

En cierto sentido, el hombre tenía razón. Nada le es más satisfactorio a uno que el fruto de un trabajo hecho con cariño, y a nada le pone uno más cariño que a lo que es suyo. Es como cuando uno pinta la terraza de su casa con su hija pequeña. El resultado deja mucho que desear, pero los dos estáis orgullosos a más no poder porque lo habéis hecho juntos.

La diferencia es que de ese trabajo de pintura en familia no se pretende sacar un resultado comercial, pero de bastantes vinos que se han elaborado sin seguir un criterio profesional, sí.

Hablamos, por ejemplo, de esos vinos que se embotellan en garrafas de plástico de cinco litros, similares a las de aceite. Vinos que aún se encuentran en tascas y ventas de carretera, que en muchos casos ni siquiera llevan etiqueta identificativa y que se sirven al incauto viajero bajo el nombre de vino de la casa. No tienen ni el color, ni el aroma ni el sabor de los demás. Salvo excepciones, están a años luz de éstos. Pero a los productores que no se los toquen, porque son los suyos, los que vienen de las uvas que ellos han pisado, etcétera.

¡Ah, el vino de la casa… Cuántos estómagos destrozados por su culpa! Lo cuenta extraordinariamente bien Manolo Saco en un artículo para la revista MiVino Vinum: “Los que tenemos por costumbre tomar el aperitivo del mediodía llegamos a padecer una gastritis leve crónica, como una comezón estomacal inexplicable, producto de aquel brebaje”, escribe.

Por desgracia, España todavía arrastra la leyenda de ser un país que sólo sabe hacer vino a granel. Hay muchísimos argumentos para desbaratar esa majadería, naturalmente, pero persisten otros, los antes mencionados, que impiden que nos quitemos del todo ese sambenito.

Por muchos factores, sobre todo por el clima, España está en condiciones de dar al mundo (y a sí misma) vinos de primerísima categoría. Lo que pasa es que los vinos hay que saber hacerlos, y ése es un aspecto esencial que aquí se ha descuidado durante demasiado tiempo.

Eso es algo que tiende a corregirse, está claro que vamos a mejor. Por ejemplo, se ha avanzado muchísimo en un aspecto tan fundamental como la formación de enólogos. En la actualidad, la Enología no es aún una carrera universitaria, pero sí una especialidad de segundo ciclo que imparten siete universidades españolas y a la que pueden acceder estudiantes que hayan finalizado el primer ciclo de Química, Farmacia, Ingeniería Técnica Agrícola, Biología o Ingeniería Superior Agrícola.

Además, se ha conseguido hacer vino realmente espléndido en casi todas las zonas del país, por no decir todas. Aunque todavía hay bastantes consumidores que se niegan por sistema a ver más allá del Rioja y del Ribera del Duero (el Riberismo es una enfermedad extendidísima, y por favor que no se entienda esto como un descrédito hacia lo que se hace en el lugar, porque obviamente allí se embotellan verdaderas maravillas), los buenos aficionados saben ya que es perfectamente factible hacer tintos, blancos y rosados excelentes en Extremadura, Cataluña, la comarca del Bierzo, Ronda o, por supuesto, Granada.

Saben también que cava es una denominación de origen pero que también se elaboran espumosos de categoría en muchos otros sitios del país. Que Málaga no es sólo tierra de dulce o Galicia de Albariño y Ribeiro. Que ya son muchas las bodegas que emplean técnicas como la crianza sobre sus lías, el batonage o la maceracíon en frío con nieve carbónica. Spira, por cierto, no es ajeno a estas técnicas. Y no ignoran tampoco que los caldos de aquí son cada vez más apreciados fuera. La pena es que algunos se hayan tenido que enterar por las puntuaciones de la Guía Parker.

Porque en España se están haciendo cada vez mejor los vinos y son tantos los especialistas que están detrás de las bodegas que, como dice este titular, lo raro ya es hacerlo mal. Pero tenemos otra asignatura pendiente, que es la de venderlos. Una asignatura en la que países como Francia nos llevan décadas de ventaja. En fin, esa es otra historia y ya la contaremos con detenimiento.

Fotografía: de la web www.vinosyquesos.es

 

 

 

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2 pensamientos sobre “Lo raro es hacerlo mal

  1. Encarni

    Me ha encantado lo del “Riberismo”. En cuanto a los franceses, es cierto que nos llevan décadas de ventaja en cuanto a sus productos más emblemáticos: cuando la UE intentó imponer un proceso de elaboración de quesos totalmente esterilizado, higienizado y estandarizado para toda Europa, ellos se plantaron a lo Astérix y dijeron que sus queserías artesanas seguirían produciendo como siempre. Con todas las mejoras necesarias, pero a mano y con la leche obtenida en pequeñas explotaciones; hoy, el mercado del queso español está dominado por las enormes queserías industriales y los pequeños productores sobreviven como pueden. De los quesos franceses no hace falta decir mucho, todos sabemos el motivo de orgullo nacional que supone para nuestros vecinos. De comercialización ya ni hablamos.

    1. Spira Autor del artículo

      Muy instructiva su disertación sobre el queso francés. Del vino francés también podríamos hablar algún día. Gracias, como siempre.

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