Mucho gusto
Lo bueno se hace esperar

Lo bueno se hace esperar

Desde Mucho gusto, el blog de Spira, vino de calidad de Granada, llevábamos tiempo anunciando que el Spira 2012 estaría en la calle de forma inminente. Estábamos tan convencidos de que era una noticia excepcional, que nos dejamos llevar por la impaciencia. Pero, como sabe la gente en general, y la que trabaja con la tierra en particular, las prisas no son buenas consejeras. Era un vino que tenía que esperar y ver la luz justo en su momento, ni un minuto antes. Ese momento ha llegado: el Spira 2012, el nuevo hijo de las Bodegas del Marqués de Casa-Pardiñas, ya está aquí.

Sin temor a equivocarnos, diremos que es una añada que tuvo estrella casi desde el momento de la recolección. Se vio entonces que la cosecha había sido excelente, que la calidad de las uvas era fantástica. La cabernet sauvignon había tenido un comportamiento magnífico; la tempranillo, sinónimo de fiabilidad, no le iba a la zaga; y la merlot, el complemento de nuestro vino, estaba dispuesta a que su granito de arena siguiera siendo indispensable.

En aquellos días hubo muchas caras felices en San Torcuato, la finca de Huélago donde nace el Spira. La satisfacción fue aún mayor cuando, con el vino ya en las barricas, los especialistas de la Guía Peñín y la Guía Repsol se acercaron a probarlo y dieron un veredicto realmente gratificante: los primeros nos dieron 92 puntos (ningún vino de Granada nos superó en puntuación ese año) y los segundos, un fantástico 93.

Ajeno a tantos parabienes, el vino siguió a lo suyo: madurando y fortaleciéndose en barrica, como primer tramo obligado. Mejorando y envejeciendo en botella, como siguiente e indispensable paso. Con calma, con sosiego, cobijado de indeseados cambios de temperatura en la bodega. Haciéndose grande, en definitiva.

Si bien la idea era ponerlo en circulación un poco antes, varios factores desaconsejaron esa opción. Se optó por guardarlo en la cava hasta que acabara la vendimia de este año, en parte para que tuviera algo más de botella y en parte porque, no nos engañemos, estamos en una empresa de pequeño tamaño y era mejor concentrar los esfuerzos en lo que no admite espera.

Lo bueno se hace de rogar y, ahora que podemos por fin descorchar el Spira 2012, nos damos cuenta de que todo este tiempo de espera ha merecido la pena. De que el vino responde sobradamente a las expectativas creadas.

No hay dos cosechas iguales, como no hay dos vinos iguales. Este 2012 es diferente al que salió a la venta un año antes. Y el de 2011, a su vez, es distinto al que se hizo en la anterior vendimia. Son sutilezas, olores, aromas, todos esos matices que hacen del vino un mundo maravilloso, casi mágico. Porque de cada copa que uno se toma, puede esperar algo nuevo.

Pero no sólo es que cada año el comportamiento de las uvas sea distinto, es que el proceso de vinificación también cambia. En nuestras bodegas hemos ido introduciendo a lo largo de nuestra corta pero intensa vida algunas variaciones, porque no creemos que se deban hacer las cosas siempre de la misma manera. Así llegaron la maceración en frío con nieve carbónica, el battonage o la fermentación en barrica, entre otras cosas.

En este caso, la novedad más importante es que hemos acortado el periodo de maceración de la uva, con la idea de buscar un vino más fresco, más fácil de beber pero sin perder por ello sus señas de identidad. Con este sistema, y gracias por supuesto al buen hacer de nuestro enólogo jefe, Manuel Penela, hemos conseguido sacarle al vino unos aromas diferentes. Hay fruta, como siempre, pero en este caso se percibe un matiz menos maduro. Es posible que el olfato detecte, por ejemplo, un recuerdo a manzana, que es algo muy difícil de lograr en un tinto de crianza.

Por supuesto, sigue conservando las ventajas que ya tenía: ese toque mineral tan atractivo y elegante, esa muy agradable persistencia en boca, ese color rojo intenso, esa fantástica certeza de que la segunda copa va a saber mejor que la primera…

Spira está de vuelta y regresa con la que, sin miedo a caer a la exageración, podemos calificar como una de nuestras mejores añadas. De hecho, algunos de los afortunados que ya han probado este 2012 lo ponen a la altura de la cosecha de 2009, la más aclamada y premiada, e incluso hay quienes dicen que se ha superado ese listón.

Hasta aquí nuestro trabajo, que es intentar ofrecerles siempre lo mejor. Ahora es su turno; el de deleitarse con esta nueva joya que les ofrecemos. Estamos seguros de que sabrán apreciar este vinazo en lo que vale. Disfruten. Mucho gusto.

 

 

 

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