Mucho gusto
Fermentados vs destilados

Fermentados vs destilados

Es viernes por la noche. El grupo se ha tomado tres o cuatro vinos con sus correspondientes tapas y uno suelta la pregunta de rigor: “¿Qué, nos pasamos a la copa?”. Y los demás acceden encantados.

Seguro que a muchos les suena la escena. El vino es para acompañar a la comida, pero una vez que se ha saciado el hambre se cambia por el whisky, el cubalibre de ron o, por supuesto, por el que de un tiempo a esta parte es el rey de la noche: el gin-tonic.

Así está establecido por una ley no escrita, y es cuestión de preguntarse por qué. El vino puede ser perfectamente válido cuando la noche ya está bien entrada, sin más aderezos que buena compañía y grata conversación. Pero, por algún motivo que se antoja difícil de explicar, las mismas personas que un par de horas antes habían estado cantando las alabanzas de tal o cual caldo, después no quieren verlo ni en pintura.

Posiblemente tiene bastante que ver la tradición, la fuerza de la costumbre. En otros países asumen perfectamente que el vino es la bebida más apropiada en esas circunstancias. Carlos Maqueda, propietario del muy recomendable bar Raro de Luna, en el Realejo de Granada, recuerda que él vivió y trabajó en Francia y que allí nadie tenía empacho en pedir vino después de cenar. Incluso los jóvenes lo hacían. Aquí, en cambio, abundan los muchachos que se atiborran de combinados, en muchas ocasiones de dudosa calidad.  Y para los que están iniciándose en el consumo de alcohol, eso, además de ser como empezar la casa por el tejado, puede tener muy malas consecuencias para la salud.

En Inglaterra lo raro es que en el pub no haya una cava con vinos de distinta procedencia, bien tratados y servidos en dosis generosas. Además, disponen de unos establecimientos que cierran algo más tarde, que ahora se han puesto de moda en otros países y que se llaman, curiosamente, los wine bar. En Escocia, y esto no me lo ha contado nadie sino que lo he visto con mis propios ojos, un grupo de cinco personas ingirió después de cenar nueve botellas de vino, una dosis que, por otro lado, es probablemente superior a la que recomendaría cualquier médico sensato. En Alemania pasa tres cuartos de lo mismo, y así podríamos seguir un buen rato.

En España, las bodegas que han intentado potenciar el vino como compañero nocturno no parecen haber tenido muy buena suerte. Hay una, en la Ribera del Duero, que incluso sacó un tinto joven al que bautizó con el nombre de Disco, con idea de que se consumiera en discotecas. Pero es muy probable que la mayoría de los locales de ese tipo ni siquiera tengan botellas de vino. Y si tienen alguna, la prudencia debe aconsejar al consumidor que siga estando allí, porque las condiciones de conservación pueden ser lamentables.

A lo más que se ha llegado, por el momento, es a la coexistencia. Lugares donde es posible optar por una u otra cosa. El mencionado Raro de Luna es un ejemplo. La Botillería, a tiro de piedra del anterior, otro. Y allí preparan muy buenos gin-tonic, que lo cortés no quita lo valiente. Seguro que se les vienen a la cabeza otros nombres, y probablemente, también, serán sitios donde consumir sentado, en torno a una mesa y con una música de fondo que no obligue a elevar la voz para ser escuchado. Sitios para tomar lo que llaman “una copa tranquila”. Lo cual está muy bien, pero… ¿qué pasa con los que prefieren el bullicio, la música a más volumen y ese tipo de cosas? Pues que, si optan por una bebida alcohólica, tienen dos caminos: o se toman un destilado, o se toman un destilado.

O una cerveza, porque eso sí que, por lo visto, puede consumirse a todas horas. El vino no. El vino es, pues eso, para tapear. Así es, en la práctica. Otra cosa es que todos estemos de acuerdo, y desde luego muchos discrepamos.

Desde Spira abrimos el debate. Nos encantaría contar con su opinión, como siempre. Que nos la transmitan y que la discutan en sus círculos. A ser posible mientras degustan un buen vino. No se lo tomen a mal si les sugerimos el nuestro; es algo que hacemos con nuestros amigos.

Fotografía: extraída del blog Dragontecpr.wordpress.com

 

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13 pensamientos sobre “Fermentados vs destilados

  1. José Terreros

    Cierto. Tanto es así que muchos de los bares de copas de Granada no tienen una sola botella de vino. Una noche de vino la asocio a una noche de conversación pausada en torno a una mesa que quizá no encuentres en determinados ambientes nocturnos.

    1. Spira Autor del artículo

      Pues si somos muchos los que opinamos así, a lo mejor la demanda podría crear la oferta, no sé si me explico… Gracias por su aportación.

    2. Juan Flores

      El vino, además de uno de los mayores placeres de este mundo, es cultura…, el cómplice perfecto a la hora de mostrar lo mejor de nosotros.
      Absolutamente de acuerdo en la necesidad de demandar una buena (y variada) carta de vinos en todo establecimiento que se precie.

      1. Spira Autor del artículo

        Que los bares y restaurantes tuvieran una buena y variada carta de vinos sería sin duda una buena noticia. Muchas gracias.

      1. Spira Autor del artículo

        Eso del hielo es probable que no le guste a los puristas, pero puede probarlo y nos lo cuenta. Lo que sí es cierto es que si por la noche se sigue con el vino y no se mezcla, a la mañana siguiente la diferencia se nota. Gracias por su aportación.

  2. oscar

    Es cierto que el vino lo consumo siempre asociado a comidas o aperitivos. Mi punto de inflexión lo pone el café que ya invita a un ron o algún tipo de licor más fuerte; y cuando la sobremesa se alarga a una copa . Puede que sea una cuestión cultural, como bien nos dices, pero tiene una fuerte inercia nacional.
    Pero igual que tenemos vinos para comer carne o pescado, o para los dulces. Mi ignorancia me obliga a preguntar si existen vinos para alargar la sobremesa ? y cuales son sus cualidades ?

    1. Spira Autor del artículo

      La respuesta está en el gusto. Cualquier vino sirve, en realidad. El Oporto y Jerez son vinos de mucha graduación que pueden valer en esos casos. Los dulces blancos también dan mucho juego. En definitiva, cualquier copa de vino va a tener probablemente un tercio de alcohol que un destilado, con el consiguiente beneficio para nuestra salud. Y la resaca, puestos a puntualizar, será más llevadera. Muchas gracias.

  3. Toni

    Buena entrada. Será cosa de tradición o que somos un país donde divergen muchas culturas, porque han pasado todas, así que nos bebemos lo que nos echen, desde la cerveza (ya inventada en el Neolítico), el vino de los romanos y luego los destilados que son cosa del medioevo (digo yo). Algunos repasan la historia de la humanidad en forma de licores casi cada fin de semana. Pero si a uno le gusta el vino creo que no hay mejor manera como usted dice que degustar cada uno según el momento. De nuevo, será cosa de conocerlos mejor y saber cuál toca en cada momento. Yo me quedo con eso de la “copa tranquila”. Nos tomaremos unas cuantas este fin de semana en la mejor de las compañías. 😀 ¡Saludos!

  4. Mezcal

    Coincido en realmente es cuestión del lugar y en el momento en que se encuentre, para una comida me parece perfecto lo del vino, pero para una fiesta juvenil se recomienda más las mezclas o destilados, que tienen una graduación superior, claro siempre con medida.

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