Mucho gusto
El vino es salud
Numerosos estudios demuestran los efectos beneficiosos del consumo moderado de vino, especialmente si es tinto.

El vino es salud

Disminuye el nivel de estrés, mejora la circulación, retarda el envejecimiento, aporta beneficios para la piel, especialmente para las arrugas y las pecas, aumenta la cantidad de colesterol HDL, también conocido como colesterol bueno, reduce la presión arterial y la probabilidad de que se formen coágulos en la sangre, puede prevenir algunos tipos de cáncer…

Bien podría parecer que el párrafo anterior es digno de un medicine show y que el autor de este blog ha mutado en un charlatán de los que abundaban en el Oeste americano propagando la supuestas (y por supuesto falsas) virtudes de un tónico de su creación.

Pero no es así. Se trata de conclusiones a las que han llegado numerosos estudios científicos, que coinciden en que el vino, siempre consumido con moderación, porque los excesos, sean del tipo que sean, nunca son buenos, tiene muchos efectos positivos para el organismo. En Spira, vino de calidad de Granada, estamos convencidos de ello y de ahí el contundente titular elegido para la ocasión: el vino es salud.

Habrá que comenzar por algún sitio. Por ejemplo, por la cuestión de que el vino retrasa el envejecimiento. Se debe a que la uva tiene un compuesto fenólico llamado resveratrol que es un potente antioxidante. El resveratrol, que además es la molécula que proporciona su color al vino tinto, y los flavonides, también presentes en la uva, tienen una gran capacidad para evitar el llamado colesterol malo y evitan la oxidación del organismo. Además, los citados componentes protegen los vasos sanguíneos y el colágeno de las paredes vasculares e impiden la agregación de las plaquetas, y con ello la formación de coágulos.

No se acaban ahí las virtudes del tan nombrado resveratrol. Investigaciones realizadas en el Reino Unido destacan que neutraliza los llamados radicales libres, responsables del envejecimiento de la piel, y recalcan que, en combinación con otras vitaminas y minerales durante un mes, reduce significativamente las arrugas de la cara. Los ingleses ya lo venden como cosmético y con un éxito asombroso: hay lista de espera para conseguir la crema, y eso que no es barata: un tarro pequeño cuesta 45 euros, al cambio.

En cuanto a la salud cardiovascular, un estudio realizado en España llega a la conclusión de que el vino tinto disminuye la presión arterial. El etanol y los polifenoles tienen distintos efectos positivos sobre las moléculas inflamatorias causantes de la aterioscleriosis en sus estadios tempranos, además de contribuir a reducir la presión arterial.

El estudio lo llevó a cabo el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición y fue publicado en el American Journal of Clinical Nutrition. Analizó los efectos de las citadas sustancias en 67 pacientes, tras lo cual llegó a las conclusiones mencionadas.  A la vista de las mismas, Leandro Plaza, presidente de la Fundación Española del Corazón, aseguró en el II Foro de Estilo de Vida Saludable que el consumo moderado de vino, especialmente si es tinto, tiene beneficios para la salud cardiovascular.

En el mismo ámbito se sitúa el estudio “Efectos del consumo moderado de vino y de la ginebra sobre los marcadores sistemáticos de la arteriosclerosis”, realizado en el Hospital Clínico de Barcelona por un equipo de investigadores comandado por el doctor Ramón Estruch, que deduce que  beber vino con moderación hace decrecer la mortalidad por infarto y las enfermedades cardiovasculares, en general.

Más: un estudio del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson muestra que beber un vaso de vino tinto puede reducir en un 50% el riesgo de contraer cáncer de la próstata. Su autora, la doctora Janet L. Stanford, miembro de la División de Ciencias de la Salud Pública del citado centro, dice haber constatado lo siguiente: “Los hombres que consumen cuatro o más copas de vino tinto a la semana reducen el riesgo de cáncer de la próstata en un 50% y tienen 60% menos de incidencia en los tipos más agresivos de la enfermedad”.

Por lo demás, muy comentada en las redes sociales fue esta otra investigación, sobre todo por el titular que se le dio en los medios de comunicación: “Tomar vino es mejor que ir al gimnasio”.

Hombre, tampoco es así, pero los científicos, en este caso pertenecientes a la Universidad de Alberta, en Canadá, y dirigidos por el especialista Jason Dyck, observaron que el tinto, al igual que las nueces y las ostras, contienen resveratrol, ese compuesto natural del que tanto se está hablando en este artículo, y que éste mejora las funciones cardíacas, musculares y óseas, además del desempeño físico, lo que, según su criterio, viene a ser lo mismo que realizar “intensos entrenamientos de resistencia”.

Los canadienses no experimentaron con personas sino con roedores. No obstante, dados los resultados, ahora están considerando la posibilidad de ver qué tal funciona con diabéticos que padezcan insuficiencia cardiaca. “De cumplirse sus pronósticos, los investigadores confían en que el resveratrol permitirá que las funciones cardíacas de estos pacientes mejoren al mismo nivel que si se ejercitaran vigorosamente”, subraya el estudio.

Cuando hablan los que saben, lo más sensato es que los demás callen y aprendan. Desde Spira nos remitimos a todas esas investigaciones para conminarles a que consuman vino. El nuestro, si es que además buscan calidad. Una copa en la comida y otra en la cena, con eso bastará. Sería de insensatos pensar que, a mayor dosis, mejores resultados. El abuso, como también corroboran centenares de estudios, tiene efectos muy perniciosos. En el término medio está la virtud. Así que, nunca mejor dicho, salud.

Fotografía: extraída de www.cuidadoysalud.com

 

 

 

 

 

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