Mucho gusto
El mejor regalo de empresa

El mejor regalo de empresa

Se acercan las Navidades y Mucho gusto, el blog de Spira, vino de calidad de Granada, se atreve a sugerir a las empresas que obsequien a sus empleados con el extraordinario tinto que se elabora en las Bodegas del Marqués de Casa-Pardiñas. Una botella normal, una mágnum, una caja de tres como la que aparece en la fotografía que ilustra este artículo, una de seis… Cada cual que se adapte a sus limitaciones, pero que nadie deje de hacerlo. Es un mensaje simple, directo y que se ajusta a lo aconsejado en las facultades de Periodismo: que lo principal vaya al principio.

Exagerando un poco, podría decirse que la costumbre de que las empresas obsequiaran a sus trabajadores llegadas las fechas navideñas se remonta a la noche de los tiempos. Todo aquel que haya recibido en su centro de trabajo o en su domicillio una cesta sabrá lo populares que llegaron a ser. Iban envueltas parcialmente en papel de celofán semitransparente y, además de los tradicionales dulces de la época, incluían algún embutido, a menudo también fruta escarchada (que es algo que difícilmente se consume el resto del año) y, por supuesto, una o varias botellas de vino y de licor. De anís o de coñá, sobre todo.

No podría decirse que esa práctica se haya perdido. De hecho, sigue habiendo gente tan rumbosa que se sigue permitiendo el lujo de obsequiar con un jamón, el regalo entre los regalos. Pero no nos engañemos: la crisis ha hecho que esas cestas, antaño pesadas y repletas, ahora sean livianas y frugales. Quizás permanezcan las frutas escarchadas, pero, francamente, ¿a quién le importan?

No podemos echar culpas alegremente. Si los trabajadores están sufriendo esta racha, tan terrible como larga, culpable de la destrucción de miles de empleos, los empresarios, o por lo menos muchos de ellos, se han visto obligados también a apretarse el cinturón hasta límites insospechados, porque lo contrario habría significado echar el cerrojo y su consecuencia más grave: irse a la misma cola del paro que los empleados.

Dicen los grandes indicadores que la economía española, tras seis años en caída libre, empieza a dar signos de recuperación. Las estadísticas aseguran que este año se han vendido más coches, que se ha reactivado levemente el comercio, que hay bancos que ahora parecen menos reacios a que su dinero circule, que unos grandes almacenes que llevaban todo este tiempo sin contratar personal extra para la campaña navideña, volverán a hacerlo.

No se ha pasado del negro al blanco, naturalmente. Aunque todos esos signos se vayan confirmando, todavía transcurirrá mucho tiempo hasta que pueda decirse que el temporal ha pasado. No obstante, los que saben de esto (Mucho gusto no es un blog de economía, ni aspira a serlo) opinan que quienes todavía pueden permitirse el lujo de hacer gastos extraordinarios, deben hacerlo, que su impulso es fundamental para la reactivación.

Es uno de los motivos por los que entendemos que, quien pueda mantener su costumbre de regalar la cesta navideña (una cesta metafórica, por así decirlo), debería reincidir. Y otro, tan importante como ese o más, es que de esa forma estará premiando a una gente que se lo merece. Porque en medio de toda esta tempestad ha habido muchas personas que han conseguido aferrarse a un madero, pero a costa de que les rebajen su sueldo, les quiten una paga extra, les paguen peor el kilometraje… ¿Quién no ha sentido miedo en todo este tiempo a perder lo que tenía? ¿Quién podía estar completamente seguro de que la crisis no le afectaría? ¿Quién no merece una recompensa por tanta incertidumbre y tanto sacrificio?

Pues eso, que hay motivos de sobra para que la tradición se mantenga, y desde Spira queremos contribuir a ello. No sólo intentando convencer con estos párrafos, que ojalá que sí, sino poniendo las cosas fáciles. Desde aquí invitamos a las empresas (y también a cualquier particular que desee hacer un regalo, por supuesto) a ponerse en contacto con nosotros para intentar que los pedidos se ajusten a sus posibilidades en todos los sentidos. Para eso estamos. Seguro que llegamos a un acuerdo estupendo para todos.

Tendremos tiempo de decir en las próximas semanas eso de Feliz Navidad. Que no deja de ser una frase de cortesía. Ojalá podamos decir todos esta otra: feliz salida de crisis.

 

 

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