Mucho gusto
Desmontando tópicos

Desmontando tópicos

Hay quienes se toman las cosas al pie de la letra, quienes siguen las recomendaciones de los gurús como si fueran dogmas de fe. Y no, no es eso. En el vino, lo suyo es disfrutar y no preocuparse de si se está uno ajustándose o no a los cánones. Porque, como dijo un cantaor para justificar por qué no se ceñía a la ortodoxia flamenca, «si por los puristas fuera, todavía estaríamos liados con los Cantos Gregorianos». En el mundo de la enología, la verdad es que tópicos no faltan. Aquí van algunos:

1- El vino gana con los años. O la verdad a medias por excelencia. Un buen vino puede mejorar a lo largo de bastante tiempo desde que fue embotellado, siempre que las condiciones de conservación sean óptimas. De hecho, hay grandes marcas que se permiten el lujo de diseñar sus vinos para que alcancen su plenitud hasta diez o quince años después. Pero hasta a los mejores les llega su hora. La oxidación, lentamente, ejerce su efecto y el caldo entra en un declive que puede durar más o menos, pero que termina por hacerlo no apto para el consumo.

2. Cuanto más caro sea, mejor. Hagámonos la siguiente pregunta: ¿Qué busca en el vino la persona que lo bebe? En la inmensa mayoría de los casos, sentirse satisfecho, bien. Lo que da paso a una segunda pregunta: ¿Teniendo en cuenta que hay un montón de vinos que cuestan veinte euros y son sensacionales, es plausible que uno de 600 nos multiplique por 30 ese grado de satisfacción? La respuesta es: muy probablemente, no. Y es curioso, ya que el tema sale a colación, que algunas bodegas de lustre se muestren remisas a mandar sus caldos a catas a ciegas. Lo cual tiene una explicación: es bastante difícil que consigan una puntuación muy superior a la de otros vinos mucho más baratos. El precio, en no pocos casos, viene determinado más por el prestigio o el mito que rodea a una marca que por su auténtica calidad. Es casi seguro que un tinto que en el mercado tiene un precio de cuatro cifras estará buenísimo, pero igual de cierto es que muchísimos que no llegan a los quince euros darán sobradamente la talla. Spira está entre esos últimos.

3- El blanco con el pescado, el tinto con la carne. En otras palabras: el maridaje como corsé, y no como recomendación, que es lo que debería ser. Cierto es que una rápida encuesta daría como resultado que la inmensa mayoría prefiere acompañar un chuletón de buey con un tinto, pero para gustos están los colores. Arrugar la nariz porque alguien acompañe unos mariscos como los de la foto o unos boquerones con un tinto es pasarse de purista. Vale, para todo se han hecho estudios, pero éste en concreto lo que lleva a pensar es que la digestión podría ser un poco peor, nada más. El vino, insistamos en ello una vez más, es para disfrutar. Y si alguien quiere rebajar un Reserva con gaseosa, que lo haga y punto, que ya sobran reproches en el mundo.

4- El Gran Reserva es mejor que el Reserva, el Reserva que el Crianza y así sucesivamente. No tiene por qué, ni mucho menos. Hay bodegas con tal volumen de producción que pueden guardar sin problemas una parte de su añada en barricas hasta 24 meses y conservar luego el tinto embotellado otros dos años, con lo cual, oficialmente, ya tienen un Gran Reserva. Pero eso por sí solo no garantiza que sea un tinto excepcional. A lo mejor, transcurrido todo ese tiempo, descorchamos la botella, lo catamos y resulta que el único olor que percibimos es el de la madera. En cambio, hay vinos jóvenes que sólo olerlos ya constituye un espectáculo. Y muchos, por añadidura, tienen un ímpetu y una energía que los convierte en realmente disfrutables. Por lo mismo, y aunque sea repetirse sobre un punto anterior, quien vea en una estantería dos botellas del mismo vino pero de distintas cosechas, no tiene por qué irse directamente a la más antigua. A saber si  estaba diseñado precisamente para durar poco.

5- El champán es para brindar tras los postres. Algo muy asentado en nuestra cultura. El espumoso (porque así es como realmente debería llamarse, ya que cava y champán son dos denominaciones de origen, aunque pretender que se le conozca por su auténtico nombre es una batalla perdida) es el vino con el que se recibe el año nuevo, el nacimiento de un hijo, el matrimonio de una hermana, la firma de un contrato de trabajo. Poco a poco algunos buenos aficionados van dándose cuenta de que sirve para muchas más cosas. Para acompañar a unos entrantes, por ejemplo. Es una costumbre más asentada en el Levante y en las Baleares, donde algunos buenos restaurantes lo ofrecen junto al aperitivo.

Conclusión, si es que hay que llegar a alguna: el vino no está para crear quebraderos de cabeza. Pasarse diez minutos estudiando la carta en un restaurante antes de elegir no denota necesariamente más conocimiento, pero con seguridad sí más ganas de complicarse la vida. ¿Tienen la compañía adecuada? ¿Están dispuestos a ser felices un rato? Pues entonces, apurando apurando, casi cualquier vino sirve.

Fotografía: de la web www.vanitatis.com

 

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10 pensamientos sobre “Desmontando tópicos

  1. Jacinto Villaespesa

    Muy esclarecedor. Le agradezco que arroje luz sobre estos tópicos del mundo vino. Ahora bien, tengo una duda: ¿Es cierto que da mala suerte brindar con agua? Gracias

    1. Spira Autor del artículo

      Eso dependerá de lo supersticioso que sea uno. Yo no lo soy en absoluto, así que no sé qué decirle. Supongo que en una reunión en la que se decide brindar, lo adecuado es hacerlo con el vino que se esté tomando en ese momento, pero si hay alguien abstemio, tampoco se le va a obligar, ¿no? Gracias por su comentario.

  2. Toni

    Pues es bueno tener una batería de respuestas como las que usted ofrece para cuando alguno suelte una «listeza» al respecto. Lo de caro digo yo también que será por temas de producción limitada. Debe ser para una producción limitada excelente con la que ponen según qué precios, pero si es una producción ilimitada excelente, deduzco que el precio no será para tanto, ¿no? Si ajos se recogieran cuatro puñados al año y hubiera personas que pusieran en riesgo su vida para recolectarlos, seguro que costaban un riñón, ¿no? ¿Qué opina al respecto?

    1. Spira Autor del artículo

      Lo de la producción limitada es un motivo habitualmente esgrimido por bodegas pequeñas para justificar un precio alto. Otra cosa es que todas las que lo hacen tengan razón. Hay vinos que se encarecen porque se ponen de moda, por esnobismo, por la leyenda que acompaña a tal o cual caldo reputado, por cosas así. Nunca había pensado en el ejemplo del ajo, pero es excelente. También está el del azafrán, que es muy caro porque la selección es un proceso dificilísimo. Bastante más que la vendimia. Gracias, veo que es usted un seguidor habitual y eso me alegra.

  3. José Terreros

    También se ha creído siempre que a la mujer sólo le podía gustar el vino blanco y al hombre toda clase de vinos, en especial el tinto. También creo que eso afortunadamente ha quedado atrás, ¿no?

    Fdo.: José Terreros Carmona

    1. Spira Autor del artículo

      Cierto. Recuerdo que hace un par de décadas se puso muy de moda un determinado vino blanco semiseco y decían de él que era «el ideal para las mujeres». Bobadas, por supuesto. Por poner un ejemplo muy cercano, diré que a mi mujer no le gusta el blanco y sin embargo tengo un cuñado que es el único que bebe. Los tópicos están para romperlos, ¿verdad? Gracias, señor Terreros.

  4. Tin toCata

    Muy loables intenciones las suyas al tratar de deshacer ideas manidas que, en muchos casos, sólo sirven para limitar el disfrute que debería ir siempre parejo al consumo de un buen vino. No puedo estar más de acuerdo, incluso cabría añadir algún que otro topicazo más: el verano no es buena época para beber tinto, el tinto se sirve a temperatura ambiente…
    Como bien dice, lo realmente importante es la satisfacción que nos puede producir, la sensación de placer que perciben los sentidos al degustar un vino. Podría ser emociones equiparables a las que nos trae la música: el gozo llega sin avisar, después uno analiza y saca conclusiones.
    Vinos aparte, gracias por incluir la posibilidad de suscripciones RSS. A partir de ahora me será mucho más cómodo seguir este instructivo blog

    1. Spira Autor del artículo

      Si hubiera mencionado todos los tópicos, la entrada habría sido de dimensiones bíblicas. Pero ahora que lo dice, el del tinto que se sirve a temperatura ambiente es uno de los lugares comunes más perniciosos. Sobre todo en una noche de agosto.
      Gracias por sus elogiosos comentarios. Espero que el RSS sea del agrado de más visitantes de este blog.

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