Mucho gusto
Coleccionistas de vino

Coleccionistas de vino

Mucho gusto, el blog de Spira, vino de calidad de Granada, hablaba en su anterior entrada de los vinos de la estratosfera, los que tienen un precio tan elevado que sólo están al alcance de unos poquísimos humanos. Estos son los coleccionistas, personas que los guardan como tesoros en sus bodegas y que, en su mayoría, ni siquiera tienen intención de catarlos. Para ellos, la verdadera joya es la botella llena. Un criterio que humildemente ponemos en tela de juicio pero que es el que predomina.

¿Y quiénes son esos señores? Pues, como puede imaginarse, gente de muchísimo dinero. Mortales pero millonarios, o viceversa. Casi con seguridad muy conocidos, pero no por esa cara afición.

Normalmente los vinos estratosféricos (seguimos con la denominación que acuñamos para ellos) se suelen subastar en casas como Sotheby’s, Christie’s o la tienda Le Clos, esta última ubicada en el aeropuerto de Dubai. Todas ellas deben parte de su prestigio a su gran capacidad para guardar secretos, así que de los que finalmente se llevan el gato al agua (y el vino a su cava) sólo trasciende, las más de las veces, que es «un acaudalado hombre de negocios asiático» o «un magnate de las finanzas de nacionalidad rusa que prefiere salvaguardar su nombre». No se las suelen llevar jeques árabes, probablemente porque el alcohol y la religión musulmana no casan bien.

Esos seres anónimos ni siquiera van allí; están en contacto telefónico permanente con su agente especializado, al que recomiendan que suba la puja o que desista. Es una imagen que probablemente todos han visto en alguna película.

No obstante, sí que hay algunos coleccionistas confesos. Colectivos, como el Forbes Wine Club, y particulares, como el cineasta Francis Ford Coppola, responsable de películas inolvidables como Apocalypse Now o la saga de El Padrino. Coppola, cuya hija Sofia también es directora de cine, es un entusiasta del vino que predica con el ejemplo: tiene una bodega en California que goza de muy bien ganada fama, a decir de los especialistas.

Coppola sí que se ha dejado ver en alguna subasta, o al menos se ha conocido a posteriori que se llevó un trofeo. Lo mismo le pasa a Christian Vanneque, uno de los más populares sumilleres de Francia. De hecho, es el responsable de los vinos del restaurante parisino La Tour D’Argent, galardonado con tres estrellas de la Guía Michelin.

No le debe ir mal económicamente al señor Vanneque, que en su día saltó a las páginas de los periódicos al conocerse que había adquirido un Chateau d’Yquem del año 1811 por la nada desdeñable cantidad de 117.000 euros. Y no lo compró para servirlo en el restaurante, ojo.

Tampoco le importa que se conozca su afición a Bay Van der Bunt, un anticuario holandés que a lo largo de su vida ha tenido la paciencia y el capital necesarios para acumular en torno a 5.000 botellas de tinto, coñac, whisky, Oporto o Madeira, entre otros fermentados y destilados. Las más antiguas piezas de su colección superan los 200 años.

Respecto a coleccionistas españoles, pocos datos hay disponibles. Es bastante probable que muchos bodegueros lo sean, que no se conformen con tener los frutos de sus vides sino que deseen los de otros colegas. En ocasiones, los amantes de las joyas perdidas y/o antiguas se asocian y forman colectivos para intentar encontrar de esa forma sus objetivos con más facilidad. No sólo andan a la caza de tintos de calidad extraordinaria, como añadas especiales de Vega Sicilia, sino de curiosidades que, en algunos casos, tienen más que ver con parafernalia y/o exaltación de según qué valores. Por cierto, no siempre aconsejables, como ocurre con las botellas con la cara del dictador Francisco Franco, bastante demandadas.

Ahora bien: si alguien quiere adentrarse en el mundo del coleccionismo, que tenga cuidado porque no faltan pillos en este negocio. Por regla general siempre hay que desconfiar de quienes te venden duros a cuatro pesetas (y ustedes perdonarán la alusión a la moneda antigua, pero el refrán persiste) y te ponen en bandeja un vino formidable a un precio casi irrisorio. Lo mejor es dejarse aconsejar por verdaderos especialistas de profesionalidad acreditada y contrastada.

Cualidades ambas que parecía tener Rudy Kurniawan, un indonesio que ganó millones de dólares colocando vinos falsificados a los incautos que creyeron en él. La jugada le salió bien hasta que alguien se dio cuenta del engaño. Fue detenido y se enfrenta a una petición de cuarenta años de cárcel. Al parecer, Hollywood está interesada en llevar a la gran pantalla su historia, que estaría protagonizada por el actor Johnny Depp. No parece probable, no obstante, que la dirija ninguno de los Coppola.

Fotografía: de la web friever.jimdo.com

 

 

Comparte:

2 pensamientos sobre “Coleccionistas de vino

  1. Toni

    Eso de coleccionar vino para no probarlo me parece un poco absurdo. En realidad lo entendería si no se pusiera malo, pero no sé si todos esos vinos de colección aguantan el paso del tiempo. De todas maneras lo considero de la misma forma que coleccionar libros para no abrirlos o latas de conserva para no comerlas. Mi cuñao Paco guarda botellas de los rones que se ha bebido, y luego los rellena con Nestea; que el Nestea se ponga malo, ya le da igual, claro. De esa forma sabe los que se ha bebido y con cuál guarda un buen recuerdo y con cuál no. Si uno tiene espacio en casa y es aficionado, esto lo veo más normal. Pero bueno, cuando se es rico uno tiene la licencia de hacer muchas tonterías: se llama «extravagancias» y cuando lo cuentan a la gente, supongo que muchos les mirarán como diciendo: «¡Qué interesante!». Interesante artículo, por cierto. Un abrazo.

    1. Spira Autor del artículo

      Yo guardo una muy modesta colección de botellas de whisky, pero están vacías. Me gusta decirle a la gente: «Estas dos me las traje como souvenir de Escocia, esta japonesa me la regaló mi mujer por Reyes, esta otra nos la bebimos entre varios en una fiesta en Bolonia, en casa de mi compadre…» Si no, para mí, no tiene gracia. Muy amable por colaborar una vez más. Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>